(ATASSA) PRESENTACIÓN – La flor del inframundo que creció en esta era: una introducción al eco-extremismo

TRADUCIDA POR XALE.


“Una salus victis nullam sperare salutem.” (La única esperanza del conquistado es no esperar la salvación”).

-Virgil, The Aeneid

“si la muerte llega seguiremos destruyendo el infierno, asqueroso mundo te veré caer riendo, en este enfrentamiento eterno […]”

-Décimo primer comunicado de Individualistas Tendiendo a lo Salvaje 2016

El eco-extremismo es una de las más recientes escuelas de pensamiento de nuestro tiempo, pero más que una escuela de pensamiento, es un plan de acción, una actitud hostil y un rechazo a todo lo que ha precedido en la sociedad tecno-industrial. Nacido de diversas ideologías radicales como la liberación animal, el anarquismo insurreccional, el anarco-primitivismo y el neoluddismo de Theodore Kaczynski, ha germinado y brotado en algo totalmente distinto: en un poema de amor a la violencia y la criminalidad; una visión ecológica radical donde la esperanza y el humanismo son superados por el cañón de una pistola, la explosión del artefacto incendiario y el cuchillo que acecha a la presa humana en la oscuridad. Todos sus verdaderos adherentes son actualmente desconocidos. No es una ideología que se formó en la academia o incluso en espacios políticos “alternativos”. Sus escritos sólo se pueden encontrar (algunos dirían irónicamente) en sitios anónimos en Internet. El eco-extremismo se formó en las sombras, y permanecerá ahí, es una amenaza clandestina hasta que todos los eco-extremistas sean capturados o asesinados… es decir, hasta que otros tomen su lugar.

Poco después de escribir mi ensayo en Ritual Magazine, “Towards Savagery: Recent Developments in Eco-Extremist en México”, el grupo principal descrito en ese ensayo, Reacción Salvaje, se disolvió (en agosto de 2015), citando una nueva etapa de su lucha y su desarrollo. Muchos de los sitios web que utilicé para mi investigación, también fueron silenciosos o anunciaron su fin. Sin embargo, se oían rumores de eco-extremistas en el sur, que se hacían eco de noticias y en Internet. Grupos como la Secta Pagana de la Montaña cometieron ataques en el Estado de México y en otras partes de ese municipio, utilizando la misma retórica contra los “híper-civilizados”, y sin preocuparse por la moralidad y la sociedad tecnológica masiva. Una de las principales revistas del eco-extremismo, la Revista Regresión, continuó siendo publicada fuera de México.

Para enero de 2016, surgieron nuevos sitios web eco-extremistas e incluso salió un extenso documental de vídeo sobre el eco-extremismo. Al final del mes se publicó el Primer Comunicado de Individualistas Tendiendo a lo Salvaje, (ITS) en el principal sitio web eco-extremista, Maldición Eco-extremista, así como con las noticias de sitios anti-autoritarios. Pronto empezó a surgir la continuación de los ITS que se había extendido a otros países, a saber, Chile, Argentina y más tarde Brasil, junto con los grupos terroristas nihilistas aliados en Italia. Los textos eco-extremistas han sido traducidos a idiomas que van desde español e inglés hasta turco, checo y rumano. Las acciones eco-extremistas en el último año en el calendario han variado desde incendios provocados, amenazas de bombas, bombardeos indiscriminados, hasta el asesinato de un trabajador científico en la universidad más grande de México. A nuestro conocimiento, nadie aun ha sido arrestado o investigado por estos crímenes.

Recientemente la teoría eco-extremista ha enfatizado sobre el estudio histórico y en la teoría. Gran parte de la energía polémica a principios de este año fue consumida por la defensa de “ataque indiscriminado”: es decir, bombardeos, disparos, incendios premeditados, etc., que no tienen cuidado con “espectadores inocentes”, pero que atacan un blanco determinado, lo que se conoce como “daño colateral”. Otras cuestiones de discusión han sido la relación entre el nihilismo y el egoísmo, (en la idea de que los ITS y otros eco-extremistas no creen en un futuro y luchan en el aquí y ahora por ningún objetivo estratégico particular), el primitivismo, el animismo/paganismo y el individualismo. En lo que sigue discutiré términos y conceptos esenciales que esperanzadamente aclararán el lenguaje y la retórica eco-extremistas. Debe señalarse desde el principio que el eco-extremismo no pretende una claridad absoluta para el observador imparcial, sino que busca estimular la afinidad en aquellos que están de manera similar en desacuerdo con la tecnología, la artificialidad y la civilización.

El eco-extremismo es una tendencia que reivindica lo salvaje, enaltece a los antepasados guerreros y le declara la guerra a lo civilizado. El eco-extremismo está encarnado en los eco-extremistas individualistas que se esconden a simple vista y que emergen con fría ferocidad en el momento oportuno. El eco-extremista es un individualista en que desafía la prohibición del colectivo o de la comunidad, cualquier comunidad, para luchar, herir, mutilar o matar. Ningún colectivo tiene la autoridad de decirle qué hacer, ya que todos ellos han perdido su autoridad (inexistente) con su continua guerra contra la naturaleza salvaje. Junto con la renuncia del colectivo es una renuncia a la esperanza o cualquier “futuro primitivo”. Los eco-extremistas comprenden que la realidad es una basura, que el progreso es la esclavitud perpetua en un sistema asquerosamente industrial, y deciden enfrentarse a esto sabiendo que perderán, como animales salvajes que están siendo acorralados y que no tienen escapatoria, atacan sabiendo que morirán luchando, miran a la muerte a los ojos y gritan ¡Hoka Hey! (Hoy es un buen día para morir).

El eco-extremismo es la resistencia violenta de una reacción causal propia de la Naturaleza Salvaje alienar y esclavizar todas las cosas vivas en inanimadas.

Está contra la artificialidad de la sociedad moderna, y todo lo que subyuga el instinto humano a un “extremo superior”.

Naturaleza Salvaje: La Naturaleza Salvaje es el principal agente de la guerra eco-extremista. Los filisteos se oponen a la invocación de la “naturaleza salvaje” como atavismo o “superstición”, pero lo hacen simplemente a partir de su propia domesticación e idiocia. “Naturaleza Salvaje” es todo lo que crece y se manifiesta en el planeta en objetos animados e inanimados, desde guijarros a océanos, de los microorganismos de toda la flora y fauna que se han desarrollado en la Tierra. Más específicamente, “Naturaleza Salvaje” es el reconocimiento de que la humanidad no es la fuente y el fin de la realidad física y espiritual, sino simplemente una parte de ella, y tal vez ni siquiera una parte importante. El eco-extremismo, en la medida en que piensa en la epistemología de todo, se basa en el realismo gobernado por nuestros sentidos e instintos animales. Como dijo Chahta-Ima en su ensayo, “¿Qué queremos decir cuando decimos ‘naturaleza’?“:

“La Naturaleza existe porque la mente humana es débil y limitada. Es mortal, está hecha de carne, y en última instancia, esto es su límite, incluso si no podemos verla. Juega con el resto de la existencia, y perderá. La existencia de la naturaleza es el límite del pensamiento. Es el hecho de que todas las cosas no son para nosotros, nuestros pensamientos no se hacen cosas: las cosas están ahí para tomarlas, y estarían allí sin nuestra intervención. En otras palabras, no somos dioses, no somos espíritus, precisamente porque no existen esas cosas como hemos llegado a entenderlas. Nuestro pensamiento no hace y no puede comprenderlo todo, por qué es tan miserablemente poco fiable.”

Por lo tanto, el eco-extremismo plantea un pesimismo con respecto a los esfuerzos y los logros humanos, ya sean físicos, espirituales o morales. Por eso se opone a la civilización, especialmente en la manifestación tecno-industrial. La civilización moderna busca subyugar todo a sí mismo, y su hubris* es su caída. Los eco-extremistas buscan ser instrumentos de esa caída, aunque ellos no creen que ellos pueden hacerla por sí mismos. Más importante aún, la Naturaleza Salvaje se encuentra en nosotros, principalmente en nuestros instintos y en el gemido de la tierra frente a la destrucción causada por la vida civilizada. Esta tendencia busca (aunque sea imperfectamente), recuperar creencias basadas en las montañas, desiertos, costas, pantanos, bosques, animales, fases lunares, etc.

Muchos eco-extremistas escuchan el llamado de sus antepasados que resistieron la subyugación. Cuando la Naturaleza Salvaje habla lo hace en el lenguaje de los antepasados teochichimecas, Selk’nam, Yahis, Navajo, Maorí, bárbaros europeos, Waranis, Taromenanes, Seris, Toba y cualquier otro grupo que lucharon contra la extinción de su antiguo modo de vida. La Naturaleza Salvaje está así dentro de nosotros, en la individualidad que rechaza el pensamiento y la moralidad de la civilización y la domesticación.

Individualismo: Más que una corriente filosófica, el individualismo es una elección importante dentro de la sociedad de masas, es comenzar ser un lobo y dejar de ser oveja, es velar por los intereses propios y actuar en consecuencia. Un individualista aprende en su soledad y busca la auto-realización porque ha comprendido que no se puede apegar a las normas y conductas que le dicta la civilización puesto que estas son contrarias a su esencia. Niega la moral impuesta, rechaza los valores que desde pequeño le inculcaron, se forja como el hierro, no espera a los demás para comenzar a actuar, toma la iniciativa y busca complicidades afines mejorando en la práctica y teorías propias. El individualismo es tomado como un arma contra el colectivismo progresista impuesto por el sistema. Como un eco-extremista escribió:

“¡Yo y después yo!, grito intentando acabar con mi domesticación, quebrando ataduras de relaciones inútiles, lanzándome a una guerra contra la civilización y sus esclavos. Contra su colectivismo, su altruismo y humanismo, muerte a las relaciones basadas en la hipocresía, larga vida a las afinidades sinceras. Mis afines que me acompañan en esta guerra ya perdida, saben; Para mí siempre seré yo antes que ellos, y viceversa: sus yo antes que mi yo. Así continuaremos porque somos individuos amorales y egoístas.”

Los individualistas eco-extremistas son cautelosos y espirituales, aman con pasión y cuando odian, no perdonan. Son indiscriminados cuando actúan, así como fríos y calculadores. Ellos rondan con astucia como el zorro, y se camuflan en los paisajes urbanos y rurales. Los eco-extremistas usan todo lo que están a su alcance para lograr sus metas, pero tratan de unirse al pasado sagrado sabiendo que el tiempo para la paz ya no existe. Ellos tratan de ofrecer a sus víctimas como un sacrificio a sus antepasados y a la propia Tierra. Como en muchas de las guerras pasadas contra la civilización, la fuerza motriz detrás de ellos no es moralidad ni justicia, sino venganza.

Ataque indiscriminado: Solo los de mente progresista tienen un problema con el ataque indiscriminado, los que no se han podido sacudir su moralina occidental se asustan cuando los eco-extremistas hablan sobre tal temática. El ataque indiscriminado es uno de los principales métodos de ataque.

Atentar indiscriminadamente es atacar un objetivo sin tener en cuenta a los “espectadores inocentes” o los “daños colaterales”. Mientras que los individualistas eco-extremistas suelen apuntar a objetivos que son importantes para la sociedad tecno-industrial, (ministerios gubernamentales, universidades, vehículos de transporte), los terroristas individualistas lo hacen con la intención de infligir el máximo daño. Como expresó ITS en su Quinto Comunicado de este año:

“Consideramos enemigos a cada uno que contribuya a todo el proceso sistemático de domesticación y alienación, si, los científicos, ingenieros, investigadores, físicos, ejecutivos, humanistas, y ¿porque no? -apoyando la idea y la práctica del ataque indiscriminado- también contra la sociedad en su conjunto.

¿Porque la sociedad? Porque esta tiende al progreso, al progreso del sistema tecnológico e industrial, contribuye a la consolidación y al avance de la civilización. Pudiéramos pensar que ellos son solo borregos que hacen lo que les dicen y ya, pero nosotros no lo vemos tan simple, la gente sigue una línea dentro de este sistema porque quiere, si tuvieran elección seguro que les gustaría vivir como los execrables millonarios, pero se pudren en su pobreza siendo así los eternos fieles sirvientes de un sistema que nos subyuga como animales domésticos.”

El eco-extremismo lleva a cabo ataques indiscriminados como un eco de la naturaleza misma y para mostrar que su hostilidad hacia la sociedad es real. Los tsunamis no paran repentinamente cuando llegan a barrios pobres, los caimanes no distinguen entre inocentes y culpables en las cacerías nocturnas, y los huracanes no afectan a las personas según su raza. El eco-extremismo es parte de ese ciclo de acción y reacción. El tiempo para la “acción revolucionaria” ha pasado, y los eco-extremistas pretenden llevar a cabo una guerra real, con verdaderas bajas, y acciones que no son meramente simbólicas, sino que en realidad derramen sangre.

Nihilismo: El nihilismo es ante todo un rechazo al futuro. Como describí en mi ensayo, “Primitivism Without Catastrophe”, las sociedades humanas en todos los niveles, pero especialmente la sociedad tecno-industrial, son extremadamente complejas, compuestas de tantas partes difíciles de manejar como personas. Por lo tanto, cualquier aspiración a pastorear a las personas en un curso colectivo de acción, ya sea humanismo, socialismo, liberalismo o incluso anarquismo, no funcionará y se opondrá a quienes buscan resistir su propia esclavitud tecno-industrial.

En la “Mafia Eco-Extremista” (o como se le quiera llamar) hay terroristas nihilistas, particularmente en Italia. Estos nihilistas se adhieren a la posición de que el verdadero nihilismo es el nihilismo activo o no lo es, en absoluto. No sirve de nada hablar de “nihilismo” o “egoísmo” mientras uno paga impuestos y obedece las leyes de tráfico. Tal egoísmo o nihilismo puramente pasivo es quizás más afín al budismo o al nihilismo filosófico del siglo XIX, que sostiene todas las cosas que condenan a uno a ser un engranaje en la gran máquina social, pero ofrece algún tipo de integridad o pureza invisible (o un “espacio emancipado”), similar a la “liberación espiritual”. El terrorismo nihilista activo practicado por la Secta del Nihilistico Memento Mori y otras, intenta atacar lo que obviamente esclaviza al individuo a la sociedad y ese ataque debe ser siempre un ataque físico contra blancos reales como máquinas, edificios, etc., y los autómatas humanoides que los construyen y que corren alrededor de ellos. Todas las otras manifestaciones de nihilismo o egoísmo no son mejores que cristiano o el ascetismo de izquierda occidental.

“[el] golpe puro a la vida que recorre el margen del “vivir”. Yo soy el criminal nihilista que niega la humanidad obsoleta, traspasando al hombre moral-mortal, existencia de una idéntica y categórica delegación de representación  en evaluaciones iguales.”

Nechayevshchina. “Funeral Nihilista”

Paganismo/paganismo: Las creencias en las que se apoya el eco-extremismo es el animismo pagano, pues con esto se rescatan las deidades muchas veces ya olvidadas por la sociedad cristiana/secular.  Por razones profundamente personales y estratégicas, el eco-extremista busca resucitar el culto de los espíritus de la Tierra y ofrecerles sacrificios. El componente estratégico es renunciar y oponerse a la filosofía del cientificismo secular defendida por algunos anarquistas que claman: “¡Sin dios, ni amo!” Los eco-extremistas reconocen la necesidad de las autoridades espirituales, incluso si éstas son mal entendidas o casi olvidadas, que aún en última instancia, determinan el curso de la vida y la muerte. Ningún guerrero puede hacer la guerra por su cuenta: siempre hay fuerzas mayores en el trabajo, que ni siquiera la civilización tecno-industrial puede dominar. En la guerra eco-extremista, a pesar del individualismo táctico, se necesita un componente espiritual para llevar a cabo un ataque contra esta sociedad pútrida y salirse con la suya. También recuerda al eco-extremista que en última instancia, si él o ella vive o muere, no depende de ellos, sino de las fuerzas que han sido y será, incluso después de que se hayan ido. Como señaló Halputta Hadjo en su monografía, “Los Calusa: ¿Un reino salvaje?“:

“El [eco-extremista] puede atacar o puede entregarse, pero todo lo que hace, lo hace dentro de la ceguera y la impotencia de su propia naturaleza carnal. Esta no es una razón para renunciar, y no es motivo para la desesperación. Es toda esta razón, sin embargo, reverencia aquellas fuerzas que crearon las cosas de esta manera, y estos son los “espíritus” o los “dioses” de un entorno específico, como los que quieras llamar. La actitud de los eco-extremistas es la eterna hostilidad hacia la civilización tecnológica en nombre de los espíritus que son su patrimonio perdido.”

Al igual que el guerrero salvaje del pasado, se recuerda al eco-extremista que, si bien el cuero cabelludo y la sangre del enemigo podrían ser suyos a corto plazo, a largo plazo, su destino es decadencia como toda carne, con su espíritu volviendo al viento y al polvo. El eco-extremista no huye de sus “fantasmas”, de su “lado oscuro”, ni de su ignorancia, sino que los abraza para darle valor contra el enemigo. Estos son sus dioses, sus propios espíritus guardianes que son emisarios de la Naturaleza Salvaje. No requiere la racionalidad matemática de los domesticados para actuar, sino que actúa por instinto con el entendimiento para atacar a su enemigo. Su único consuelo es que él también es Naturaleza Salvaje, que su lamento es el suyo, que su victoria final será suya, aunque no vivirá para verla con sus ojos físicos. Al fin y al cabo, todos los sentimientos e ideas nobles se encuentran a la alegría de ser extinguidos, lo que debería dar al eco-extremista un sentido de urgencia en la lucha contra la domesticación y la artificialidad.

Conclusión: Guerra con fecha de vencimiento, guerra sin fin

El eco-extremismo es el sentido trágico de la vida encarnada en nuestra época. Es producto de las contradicciones de nuestro tiempo, de la nebulosidad de la erudición antropológica, de la renuncia a la acción política y del estancamiento ideológico contemporáneo. Esta tendencia sabe que este impasse** no será resuelto por mejores filosofías o códigos morales, sino sólo en la destrucción de todo lo que existe, incluyendo al “híper-civilizado” (es decir, todos nosotros). La sociedad tecnoindustrial es un problema que nunca debería haber existido en primer lugar, y todos los “defectos” y “contradicciones” del eco-extremismo como ideología son el resultado de las contradicciones de la sociedad reflejadas como en un espejo distorsionado. No hay solución. La única respuesta apropiada es el fuego y las balas.

Esta actitud pone en peligro al eco-extremista, no sólo con las autoridades de la sociedad tecno-industrial, sino también con otros grupos llamados radicales. No hay “call-outs” o expresiones de “solidaridad” en el eco-extremismo. El eco-extremismo no intenta justificarse moral o filosóficamente por sí mismo. “La inocencia” o la “culpa” nunca entran en el cálculo eco-extremista. De hecho, esta tendencia absorbe con impaciencia los “peores” aspectos de la sociedad moderna, incluida la criminalidad común, sin ningún esfuerzo letrado por justificarse a través de la lógica de la “justicia civilizada”. La reciente introducción al ensayo “Los Calusa: un reino salvaje”, destaca los actores y grupos sociales que el eco-extremismo busca imitar en nuestro tiempo:

“Los Calusa: ¿Un Reino salvaje?” deja una gran lección, ya que tanto en los pequeños grupos nómadas como en las grandes civilizaciones prehispánicas se puede aprender y mucho, esto, no necesariamente cae en una “contradicción” teórica ya que el eco-extremista puede tomar de referencia tanto a los selknam como a los mayas, puede tomar experiencias tanto de la delincuencia común como de las grandes mafias, puede tomar ejemplos de los pandilleros guatemaltecos como de la rígida organización del Estado Islámico, es decir, el eco-extremista puede tomar lo que le venga en gana, sin moral alguna, siempre y cuando le deje alguna lección útil para el seguimiento y ejecución de su guerra”.

El eclecticismo teórico sólo es contrarrestado en el eco-extremista con obstinación en el ataque violento. El eco-extremista ha rechazado su afinidad con los híper-civilizados y ve prácticamente a todos como un enemigo. Estos individualistas han llegado a valorar el ataque más que sus propias vidas, como otros incontables guerreros y salvajes han hecho antes que ellos. Ellos no piden ayuda de aquellos quienes han venido a ver como en el mejor de los casos inútiles, y en el peor, el odiado adversario digno de muerte. Los eco-extremistas ya están en el radar de las autoridades de los países donde operan, y más allá. No tienen ninguna ilusión de que podrán evadirlos indefinidamente.

La Naturaleza Salvaje corroe poco a poco la civilización con la entropía, mientras el agua disminuye la piedra. Junto como el cambio climático, los terremotos y otros desastres naturales, los nuevos individualistas que resisten su domesticación tomarán el lugar de los eco-extremistas, tal vez conscientes de los que han venido antes de ellos. Ahora estamos entrando en una era de extremos, una época de incertidumbre, donde las ilusiones izquierdistas y las platitudes conservadoras ya no pueden prepararnos para nuestro futuro rumbo. El individualista seguirá siendo una amenaza invisible, inmune a la coerción moral del rebaño, y trabajando en la total privacidad con sus propios pensamientos y deseos. Las masas pueden enfurecerse y las autoridades lamentar, pero siempre habrá bolsones de negativa destructiva, emergiendo como chispas en la oscuridad sólo para salir de nuevo, hasta que esta sociedad sea molida en polvo, y los espíritus de todos los guerreros vuelven a salir de caza en la tierra de los antepasados.

¡Axkan kema, tehuatl, nehuatl! [¡Hasta tu muerte o la mía!]

NdT:

*hubris: Según los antiguos griegos, hubris es un comportamiento de orgullo que desafía las normas establecidas por los dioses, y que por consecuente genera la caída del orgulloso.

**impasse: Una situación tan difícil que no se puede avanzar y que llegó a un punto muerto en las negociaciones.